| Gómez y Granado encabezan las quinielas para sustituir a Corbacho |
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| Domingo, 05 de Septiembre de 2010 12:44 | |
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El todavía titular de Trabajo, Celestino Corbacho Lo quería ya, para evitar que el aún ministro saliera por la puerta de atrás y con la losa de haber sido forzado a dimitir por la huelga general del 29-S. Y esto es lo que el presidente del Gobierno busca ahora: un perfil más técnico, capaz de meter mano al desempleo, el pozo al que han caído ya 4,5 millones de españoles, y llevar las riendas de la remodelación del antiguo Inem. Un relevo natural apunta a Octavio Granado, secretario de Estado de la Seguridad Social desde 2004. Es un hombre de la máxima confianza del presidente y un fiel ama de llaves. Fuentes oficiosas de Trabajo apuntan a que siempre ha aguardado pacientemente a que Zapatero le llame para formar Gobierno. En el partido ocupa un lugar destacado al frente de la secretaría de política económica y empleo del PSOE. Su talante poco tiene que ver con el de Corbacho; de hecho, sus relaciones con Corbacho, aunque correctas, nunca han llegado a la complicidad. Valeriano Gómez, secretario general de Empleo con el ex ministro Caldera, también podría ser llamado a filas. Su nombre suena con fuerza en las quinielas porque en un primer momento el presidente le escogió a él, y no a Corbacho, para ocupar la cartera de Trabajo en la segunda Legislatura (abril de 2008). La jugada finalmente no cuajó porque la ministra de Fomento, Magdalena Álvarez, no dejó su cargo hasta un año después. Y ése era el sillón que el presidente había reservado para la cuota catalana. Álvarez se negó a salir entonces del Ejecutivo y Zapatero cedió a las presiones del PSC para colocar al frente de Trabajo a Celestino Corbacho. La vicepresidenta De la Vega insiste en que tras la salida de Corbacho no hay una “crisis de Gobierno” Valeriano Gómez forma parte ahora de la dirección de la Fundación Ortega y Gasset, donde se dedica a la investigación académica. Siempre ha sido un hombre de acción y férreo defensor de la necesidad de remodelar los servicios públicos de empleo y estrechar los lazos de colaboración con las ETT. “Si el presidente le llama será difícil que diga no”, aseguran fuentes próximas a Gómez. Rojo prefiere lo local Tampoco hay que pasar por alto que con la salida del ministro se acaba la cuota catalana en el poder. El PSC presiona a Moncloa para colocar a un candidato propio. La consejera de Trabajo de la Generalitat, Mar Serna, suena como pieza de reemplazo. Trabajo eludió hablar sobre el futuro de la número dos de Trabajo, Maravillas Rojo. Aunque desde sl PSOE dan por hecho su salida junto a Corbacho. Rojo no se sentiría cómoda con un nuevo ministro no catalán, según ha trasladado a sus círculos más próximos. Igual que Corbacho, se siente más agusto en la política local. Trabajo, eso sí, no confirma. “Es un tándem, se marcharán los dos”, apuntan fuentes conocedoras de la salida de Corbacho. Corbacho sí que tiene garantizada su pensión La marcha de Corbacho coincide con la discusión acalorada sobre la reforma del sistema de pensiones. Antes de anunciar su salida, el ministro tildó de “razonable” la idea de jubilarse a los 67 e incluso aumentar en dos años el periodo de referencia para calcular la pensión, lo que supondrá en la práctica una rebaja de las pagas. Pero el ministro no tiene por qué preocuparse, porque las leyes por las que se rigen políticos y ex ministros sí garantizan una buena jubilación. De entrada, tiene asegurada ya la pensión máxima –la del Régimen General alcanza casi los 2.500 euros mensuales–. Además por su condición de ex ministro, una vez que se formalice su salida, percibirá un remanente importante: puede cobrar hasta el 80% de su salario hasta dos años como máximo. El salario de los ministro asciende a 81.255 euros brutos al año. Más de 5.800 euros, si se divide en catorce pagas. |